Consejos para vencer tu miedo a volar

2 May

En pleno Siglo XXI, en el que las comunicaciones han avanzado a un ritmo vertiginoso facilitando la movilidad geográfica, todavía hay muchas personas a las que se les hace un mundo subir a un avión. Este medio es considerado estadísticamente el medio de transporte más seguro, aunque sea para un vuelo de apenas una hora de duración.

La aerofobia o miedo a volar es una patología que sufre 1 de cada 4 personas, y cuyos síntomas más frecuentes son la taquicardia, los sudores, el nerviosismo e incluso la ansiedad y la angustia. ¿Eres de los que la sufren? Sigue estos consejos e intenta controlar la situación para vencer tu miedo a volar.

Si no existe una razón lógica que justifique este miedo (recuerdos de un accidente, claustrofobia o agorafobia, un mal recuerdo…), no tienes por qué temer a los aviones. Piensa en las estadísticas, que demuestran que hay más posibilidades de sufrir un accidente en coche que en avión.

Llega con tiempo suficiente al aeropuerto para ser de los primeros en embarcar e intenta que te sitúen en los asientos delanteros, pues ahí notarás menos las turbulencias y el ruido de los motores.

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Ya en el avión, comenta tu miedo a volar a la tripulación, te ayudará a desahogarte y coger confianza con el personal de abordo, y facilitará también que ellos te ayuden a que el vuelo sea lo menos traumático posible.

Durante el vuelo, para mantener la mente distraída y no pensar en el miedo, es muy efectivo escuchar música, leer un libro o revista, o simplemente hablar con tu acompañante. Otra opción es la prescripción de ansiolíticos que te puede facilitar tu médico de cabecera que, aunque no curan el miedo a volar, si calman la angustia durante el vuelo.

Las fases de despegue y aterrizaje son las más temidas. El zumbido de los motores, las sacudidas producidas al atravesar las nubes, el ruido del tren de aterrizaje…, hacen que perdamos la calma por unos minutos y el  miedo se apodere de nuestra mente. Piensa que es parte del vuelo y confía en el trabajo del piloto igual que lo haces en el dentista, por ejemplo.

No temas a las turbulencias, pues no son peligrosas aunque resultan bastante incómodas, y no van a hacer que el avión se caiga, pues las aeronaves están diseñadas para soportar turbulencias de hasta grado 9 (los huracanes se sitúan en grado 6). Piensa, también, que las turbulencias son masas de aire en movimiento, que podemos asemejar a los baches que nos encontramos en la carretera cuando conducimos, que no entrañan peligro alguno.

Pero si después de tomar estas medidas tu miedo aún persiste y no disminuye, acude a un especialista para iniciar un tratamiento que te ayude a ello.

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